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Elizabeth Lönnrot
02 November 2008 @ 05:52 pm
No. No te me acerques,
aún no estoy segura de que quiera verte.
No vengas a arruinar mis sueños de niña
con tu punzante realidad de adulto;
no intentes abrir mis ojos,
¿no ves que son mi escudo contra el mundo?

Basta. No me obligues a seguir tu ritmo,
no pretendas que comprenda el sacrificio
que tuviste que hacer para que te acepten.
No me muestres tu cicatrices, aún no te creo
que en algún momento tuviste alas.

Pues, no te quejes si en mis labios
no hay una sonrisa. No te quejes si no soy la misma;
no puedo cambiar la inconformidad que siento.
Únicamente vos podés modificarlo
y devolverme la alegría. Pero dudo que desees hacerlo.
Ya es tarde.
 
 
 
Elizabeth Lönnrot
Será por la seguridad y el confort
Será por los días de júbilo
Será por las conspiraciones de café
Será por los anuncios de chocolate
Será por las hamburguesas vespertinas

Será por las mañanas cibernéticas
Será por los domingos agitados
Será por las diversiones infantiles
Será por los reinos robados
Será por las distenciones exigidas

Será por la perversión
Será por la madurez
Será por la diferencia
Será por la concordancia
Será por la realidad



Será, es y fue
y nunca más dejará de ser.

Cuando las luciérnagas de oro despiertan
la lucidez de la noche eterna,
lo único que puedo hacer
esta noche, mi amor,
hoy,


es decirlo
decir
lo.


(¿Quiere agrandar sus emociones
por un par de riesgos más?)


(Oui, madame. Moi, je t'offrirai des perles de plui venues d'un pays où il ne pleut pas.)
 
 
 
Elizabeth Lönnrot
02 November 2008 @ 05:42 pm
 Pedime que te baje la luna,
y te prometo que con los cordeles imaginarios de mi locura
lograré que la veas en el fondo de tus córneas
como si un sutil diamante al rojo vivo
-ingenuo desorden de la naturaleza enamorada-
delineara sus formas con mañas con protección anti-olvido.

Pedime que te haga feliz,
y con mis ataques de esquizofrénica alegría
revolucionaré tus sentidos hasta quitarles el sentimiento
de la realidad, para que nunca más confíes en ellos
y tengas la capacidad de arreglar el mundo
a tu deseo inaudito por los hombres vanos.

Pedime que te acompañe en tu vida,
y con mi minuciosa constancia haré un hueco
en tu corazón y me acobijaré de tu sangre,
al tiempo que tu mente me hace de almohada;
siempre estaré así, dentro de vos, 
y mi mano estará siempre a disposición de tu miedo,
y mis brazos para la soledad
y mis labios para la tristeza
y mi cuerpo para el frío.

Pedime lo que quieras,
que eso que parece imposible no es más que un velo de cobardía
que ponen los incapaces de enamorarse.
Amor frío, amor caliente, amor de mañanas, amor de noches,
amor tardío, amor en punto.
Amor goloso, amor independiente,
amor enfrío, amor tropical.
A m o r . (O cariño inconmensurado, en su defecto).

 
 
Elizabeth Lönnrot
02 November 2008 @ 05:41 pm
Espero, y espero,
y me pregunto
si vale la pena,
si no me estoy
perdiendo de algo
que me podría hacer más feliz.
Y dudo.
Y me pregunto.
Y aún espero.
Porque tengo
esa cosa rara
llamada esperanza.

-Esperanza-

¿La tengo aún?
¿No se disolvió
con los mates
interminables
que tomé
mientras esperaba?

-Interminable-

No le veo fin
a todo esto.
Tal vez no tenga;
tal vez no pueda
imaginármelo.
Soy demasiado simple
como para imaginar
una catástrofe.

-Catástrofe-

No se avecinará una
solamente porque
yo no la invento.
Yo puedo destruir
el mundo,
mi mundo,
tu mundo.
Pero no lo hago.
Porque no quiero.
Porque no tendría
dónde vivir.

-Quiero-

Yo no puedo
amar
ni a vos
ni a nadie.
Pero puedo
olvidar
a cualquiera
incluso a vos.
¿Te da miedo eso?
¿Querés que te olvide?
¿Sufrirías si yo
te olvidase?
¿Si te desterrase
de mi mundo?

-Miedo-

Tengo miedo.
Y por eso
espero, y espero,
y esperaré
eternamente,
hasta que alguien
(no import quién)
me diga qué hacer.

-Y sigo esperando-
 
 
 
Elizabeth Lönnrot
02 November 2008 @ 05:40 pm
Eterno instante
de locura inerte.
Te busco y espero,
siempre.
Tus besos rodean
mi aire y mi agua;
encendés mi tierra,
y pisás mi agua.
----------------
----------------
¿Nunca notaste
que el espejo miente?
No confíes en quien
te muestra una verdad
cambiante
inestable.
Confiá en mí,
en mis ojos,
visores de mi alma.
Yo te conozco.
 
 
 
 
Elizabeth Lönnrot
02 November 2008 @ 05:37 pm
Una bolsa de moléculas unidas entre sí.
Un concepto.
Una idea materializada.
Un rejunte de emociones y sensaciones.
Un contraste entre acto y potencia.
Un sueño transformado míticamente en realidad.
Una sombra que busca el Sol.
Un instinto de autodestrucción.
Un error en proceso de cambio.
Un puñado de arte.
Un poco de perversidad y un poco de sobriedad.
Un misterio revelado a la vera de la incredibilidad.
Un eco de tu silencio.
Una rareza convencionalmente buscada.
Una búsqueda de infelicidad.
Un sentimiento que quisieras poseer.
Un amor coporeizado.
Un algo que nunca entenderás.
Un poco de todo aquello lo que esperás;
y mucho más de aquello que imaginás.
 
 
 
Elizabeth Lönnrot
02 November 2008 @ 05:37 pm
Cuando las cosas funcionan de una manera en la que nunca
deberían ser, cuando la incoherencia resulta lógica
y la certeza de incapacidad sulfura el aire
todo se vuelve enrarecido,
todo lastima, y el único amigo que uno puede tener
dentro de la mentira de las circunstancias invalorables
se pierde dentro de la uniquidad del pensamiento.

No confío en mí, pero al mismo tiempo me pierdo
entre lo que soy, lo que piensan de mí,
de lo que querría ser, y de lo que los demás son
y yo no.

Reproche de niña, envidia, deseos de destrucción innata,
pero al mismo tiempo el deber, el no-debo
que enclaustra, que contiene.

El altruismo hipócrita del quiero y del deseo,
del puedo y del impongo.
¿Algo más? ¿Desea aumentar su pedido
de indulgencia por cinco pecados más?
 
 
 
Elizabeth Lönnrot
02 November 2008 @ 05:36 pm
Y comencé a caminar hacia el mar, hacia sus impertinentes olas,
que me llaman, danzando el baile de la insania,
seduciéndome, rozándome con sus burbujas,
acariciando mi alma, asegurando mi cometido,
intentando, y al cabo logrando, que siga mi paso.
Sé que estoy haciendo lo correcto, de todas maneras
no puedo evitar sentir la duda que me corroe;
la inercia me impide detenerme,
me protejo en mi ropa, escondo mis manos,
apreto los puños, y bajo la cabeza,
de manera impune, casi cobarde.
Cierro los ojos. Y pienso en vos.
Me pregunto si te llegarás a enterar de esto,
me pregunto si te sentirás mal al escucharlo.
O tal vez puede que llegues incluso a odiarme,
por haberte dejado solo en este mundo infame,
por haber cometido la osadía de querer solucionar
mi vida, e incluso,
por no haberte pedido que me acompañes.
Pero ahora, de nada sirve estas vanas hipótesis
que el tiempo se encargará de comprobar,
y yo no estaré para saberlo.
Perdoname, si te estoy fallando,
pero en esto sólo tienen lugar mi mente
y mi corazón.
No lo tomes como un acto de despecho,
no es mi intención crear en tu pobre corazón
ignorante del néctar del amor,
un sádico sentimiento de culpabilidad que nunca
vas a poder asimilar. Nunca.
No pude hacerte feliz, y eso pesó en mi alma
hasta en este momento, en que ya nada tiene significado.
En el momento exacto anterior a la aniquilación,
nada que no sea corpóreo puede existir.
No pudiste hacerme feliz, y no te culpo:
dentro de tu necedad, hiciste lo máximo que estaba
a tu alcance en tu mundo terrenal.
Tu rostro se aparece en mi mente, ágil,
rebelde, propenso a quedarse por mucho más tiempo;
me sonreís como siempre, me acariciás el pelo,
me tomás mi mano entre las tuyas, húmedas
por los nervios que provoca mi presencia ante vos.
Me abrazás muy fuerte, y tu cintura
momentáneamente
pareciera hecha a medida de la forma que
forman mis brazos
alrededor tuyo. Mis oídos están escuchando
una vez más esas palabras etéreas que me dijiste
una y mil veces en el pasado,
y mi piel se estremece, pero no,
no,
es falso,
este sentimiento es producto de mi imaginación,
sos solamente un holograma proyectado por mi mente,
un holograma hermoso, satisfactorio, ilusorio.
Y no te voy a ver nunca más.
Y no voy a sentir tus besos nunca más.
Y no podré abrazarte nunca más.
El miedo comienza a aflorar...
las dudas, el arrepentimiento...
las certezas ya no parecen tan firmes ahora,
pero nada puedo ya hacer.
El agua salada ha comenzado a llenar mis pulmones,
invadiendo mi cuerpo,
retorciendo mi mente,
quitándome la vida.
Ya es tarde...
 
 
 
Elizabeth Lönnrot
02 November 2008 @ 05:35 pm
(para mi castaño rebelde, en la fecha de nuestro segundo aniversario)



Susurran los vientos amores indelebles
bajo las aguas rases del tiempo;
hoy es cuando necesito de tu voz
y de tu sangre.

Ya no son mariposas
las de mi estómago.
Su cuerpo putrefacto funcionó de abono
y se ha formado un amor naciente
que enreda sus ramas en mi.

Ya no son golondrinas blancas
las que volverán a mi vera.
No volverán.
----
Nunca se irán.


Y el presente exacto
mi verdad concisa
ineluctable.

. no te alejes
aún soy tuya .


El sopor de la cotidianeidad
Sus capuccinos endulzados con risas
Los abrazos construidos con confianza

Al esperar que me cueste, tus besos
serán celestes;
pero verde que te quiero verde;
aunque no todo lo que brille
sea oro --------> /// como tus ojos
pseudo esmeraldas

 
castaño rebelde.
 
 
 
Elizabeth Lönnrot
02 November 2008 @ 05:35 pm
Ahora es el momento para que me digas
lo que verdaderamente pensás de mí;
ahora es cuando espero que por primera
vez en tu vida, me seas sincero.
¿Ya no te parezco atractiva? ¿Ya no soy
la mujer de la que te enamoraste cuando
no eras más que un pequeño picaflor?

Los pétalos cayeron, y la flor se deshizo
como nunca te hubieras imaginado.
¡No oiré tus gritos! ¡No escucharé tus
lamentos de lagartija! ¡No seré
piadosa con tu alma nunca más!

Vete. Lejos. Que la espesura del aire
lejano e impuro, desdibuje tus líneas,
imprecise tus formas, y atenúe
tus colores. No volverás a poner un pie
en lo que yo llamo armonía, porque
nunca más tendrás paz.

Los cuervos del arrepentimiento,
-tus recuerdos,
mis tormentos-
no dejarán de picotear tu
estómago revuelto, donde yacen
las mariposas que antes
llevaban mi nombre.

E incluso eso
no es castigo suficiente; tu alma
impura merece expiar sus pecados,
con dulce dolor de renacimiento.
No prometo perdón, no aseguro
una vuelta a la vida; ofrezco
la oportunidad de admitir
las desgracias causadas en tu
nombre.

Pero no te confíes, y escucha bien
lo que voy a decirte. No intentes
alzar vuelo: tus alas volverán
a derretirse. Y esta vez yo no
oficiaré más de red.

Y amar es al fin, caer.